
La publicación “Radiografía del Agua: Brecha y Riesgo Hídrico en Chile”, que se dio a conocer ayer en el marco de Water Week Latinoamérica 2018 concluyó su primer día, que existe con urgencia la necesidad de crear una mesa de diálogo para llegar a los acuerdos, entre público-privado-ciudadanía, sobre el futuro hídrico del país.
El sector forestal en primer lugar, seguido de agricultura en segundo y minería en tercera posición, quedaron definidas como los de mayor consumo de agua. Siete de 25 cuencas analizadas a nivel nacional, presentan una brecha hídrica catalogada como crítica.
Y las cuencas que podrían presentar mayor criticidad debido a la competencia por el uso del recurso para el sector están ubicadas en la región de Coquimbo y Atacama. Mientras que la región de Antofagasta no pudo ser analizada por no contar con información sobre la disponibilidad de oferta hídrica subterránea.
Entre los asistentes quedó claro que no hay información suficiente y que queda mucho trabajo por hacer. El foro “Cambiemos el curso del agua hoy” que contó con los panelistas Ricardo Ariztía, presidente de la Asociación Nacional de Agricultura; Guillermo Pickering, presidente directorio de Aguas Andinas; María Cristina Betancourt, gerente desarrollo de SONAMI; Claudio Seebach, vicepresidente de Generadoras de Chile; Raúl Sohor, sociológo y analista internacional; y Andrés Pesce, gerente sustentabilidad de Fundación Chile, luego de discutir por algo más de una hora, plantear los diferentes puntos de vista y manifestar, a veces, con rudeza las pugnas de sectores, especialmente entre sanitaria y agricultura. Al final, la invitación a conformar la mesa y dejar décadas de clarososcuros, quedó abierta.
Lo destacable del panel fue que un punto estaban todos de acuerdo y es el convencimiento del cambio climática y la necesidad de avanzar para asegurar que el agua, un recurso que existe, pero se debe regular mejor, modernizar las políticas públicas y avanzar hacia un futuro hídrico más justo y para todos.
Radiografía del Agua: Brecha y Riesgo Hídrico en Chile, es la primera publicación de la iniciativa Escenarios Hídricos 2030, en la que participan más de 40 instituciones y gremios chilenos. Es una radiografía de la situación del recurso hídrico en Chile a partir de toda la información existente a nivel nacional extraída de diversas fuentes oficiales y otorgada por instituciones, tanto del Estado como privadas, universidades nacionales e internacionales, centros de investigación y estudios.
La publicación permite conocer la situación del agua en Chile, muestra tendencias en uso del recurso para tomar decisiones estratégicas y descentralizadas en términos de políticas y asignación de recursos, priorizar las urgencias hídricas y alertar a los sectores productivos sobre factores críticos que pueden poner en riesgo su sustentabilidad. Analiza dos grandes aspectos: brecha hídrica –comparación entre oferta y demanda- y riesgo hídrico -déficit, exceso y calidad.
Revista Energía consultó a Maximiano Letelier, director ejecutivo de Fundación Reguemos Chile, organización referente en propuestas para transformar al país en una potencia agroalimentaria, manifestó que “Escenarios hídricos 2030, concuerda con lo que la Corporación Reguemos Chile, ha venido señalando desde sus inicios: Chile está empezando a asumir el próximo gran desafío y obstáculo para su desarrollo: la gestión y aprovechamiento del agua”, concordó con la conclusión de comenzar a “conversar”.
Y agregó que len os importantes excedentes de Maule al Sur, Chile tiene una riqueza extraordinaria de recursos hídricos, como muy pocos países en el mundo. Por el contrario, desde la región metropolitana al norte, la situación es totalmente opuesta, con un nivel de stress hídrico-ambiental alto, problemas de abastecimiento de agua a comunidades rurales y ciudades y una incapacidad de mantener el actual nivel de su agricultura, actividad que tiene un impacto social como ninguna otra y que tiene la misión de impulsar el desarrollo del País, transformándose en la próxima potencia alimentaria.
Las soluciones son complementarias y no excluyentes, por supuesto la desalación esta entre ellas, sin embargo, el trasvase de agua desde el sur al norte se presenta como una alternativa muy potente, con alto grado de sustentabilidad y potencial de desarrollo, considerando que el 80% de nuestra agua desde la VI región al sur, va a parar al mar, creemos que es un lujo que el País no se puede permitir, expresó.
“Radiografía del Agua: Brecha y Riesgo Hídrico en Chile”,
La publicación permite conocer la situación del agua en Chile, muestra tendencias en uso del recurso para tomar decisiones estratégicas y descentralizadas en términos de políticas y asignación de recursos, priorizar las urgencias hídricas y alertar a los sectores productivos sobre factores críticos que pueden poner en riesgo su sustentabilidad. Analiza dos grandes aspectos: brecha hídrica –comparación entre oferta y demanda- y riesgo hídrico -déficit, exceso y calidad.
Brecha Hídrica
La metodología se aplicó en 25 de las 101 cuencas, donde se contaba con buena información, las que fueron clasificadas en cuatro categorías de BH: bajo, moderado, medio y alto.
El análisis concluyó que de las 25 cuencas analizadas, nueve presentan una brecha hídrica alta, esto es, que tienen una fuerte presión sobre el recurso hídrico y cuya baja disponibilidad de agua es un factor limitante del desarrollo económico.
En el caso de la minería, si bien se logra suplir sus demandas de agua en las diferentes cuencas hidrográficas del país la competencia por el recurso con otros sectores pondría en riesgo la sustentabilidad de las actividades productivas de esta industria. Las cuencas donde esta situación se presenta en forma más clara serían, en orden decreciente, río Los Choros, río Salado y río Copiapó. De ellas, río Los Choros y Copiapó también son críticas para la actividad agrícola.
Para efectos del análisis de la demanda, se dimensiona en tres aspectos: Derechos de Aprovechamiento de Agua (DAA), captación (agua extraída por los sectores) y consumo (agua que no retorna al sistema).
Para estimar el consumo de los diferentes sectores productivos se utilizó la metodología de Huella Hídrica directa, desarrollada por la Water Footprint Network (Holanda); se define “como el volumen de agua fresca apropiada o no devuelta al sistema, tomando en cuenta los volúmenes de agua consumida y contaminada” y se expresa en: Huella Hídrica Azul: volumen de agua provenientes de fuentes superficiales y/o subterráneas que no retorna al sistema por evaporación, evapotranspiración, incorporación del agua al producto o que se vierte al mar o queda retenida en el suelo, y Huella Hídrica Verde: volumen de agua lluvia consumida que queda temporalmente almacenada en la parte superficial del suelo o en la vegetación.
Respecto de los Derechos de Aprovechamiento de Agua, la minería ocupa el tercer lugar en volumen de DAA consuntivos, permanentes a nivel nacional registrados en el Catastro Público de Aguas -actualizado a diciembre de 2017-, con DAA equivalentes a un 24,95 m3/s; una captación de 10,16 m3/s, y un consumo de 10,14 m3/s (la devolución de agua al sistema es de 0,02m3/s). Asimismo, la minería presenta un coeficiente DAA/Captación de 2,46 veces por detrás del sector de Agua y Saneamiento y el Agrícola que presentan un índice de 3,49 y 2,93 veces respectivamente.
Encabeza esta lista el sector agrícola con DDA correspondientes a 1.184 m3/s con una captación de 404,53 m3/s, una devolución de 217,69 m3/s y un consumo de 186,84m3/s., seguido del sector doméstico con 192,29 m3/s de DDA, una captación de 55,29 m3/s, una devolución de 41,98m3/s y un consumo de 13,30m3/s.
El consumo de agua atribuido a la industria minera se concentra en Antofagasta, en línea con la actividad minera de la zona.
Riesgo Hídrico
El riesgo hídrico aborda déficit, exceso y calidad del agua. Para analizar la calidad del agua se desarrolló y aplicó el Índice de Calidad de Aguas Superficiales (ICAS). El análisis determinó que las regiones del norte, principalmente Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta se caracterizan por poseer una tendencia generalizada a los bajos niveles de calidad de agua e -independiente de la época del año- domina una calidad insuficiente, lo que está relacionado principalmente al contenido de arsénico.
De acuerdo al análisis de la información existente, la tendencia a los bajos niveles de calidad del agua de la zona norte, se debe a la presencia de arsénico, cobre, cadmio, plomo, cobalto, mercurio y molibdeno.
Las regiones de la zona central, en tanto, evidencian una tendencia a presentar una buena calidad del agua, desde Atacama hasta O’Higgins.
Las regiones del norte, principalmente Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta se caracterizan por poseer una tendencia generalizada a los bajos niveles de calidad de agua e -independiente de la época del año- domina una calidad insuficiente, lo que está relacionado al contenido de arsénico.
Las regiones de la zona central, en general evidencian una tendencia a presentar una buena calidad del agua, desde Atacama hasta O’Higgins. Las excepciones están en la región de Valparaíso, en verano, donde la calidad clasificada como insuficiente aumenta de una a 10 estaciones, producto del contenido de arsénico, y en la Metropolitana, en otoño, donde hay un aumento en las estaciones (de 2 a 4), que registran una calidad insuficiente producto del contenido de arsénico (5 se encuentran en el río Mapocho y una en el río Maipo).
Cabe señalar la falta de datos y estudios disponibles para el análisis de tendencia de los niveles de acuíferos y brecha hídrica en la región de Antofagasta. Análisis necesarios de complementar en el corto plazo para comprender y priorizar cuencas donde plantear soluciones.
Fuente: Revista Energía.