Rodrigo Castillo: “El robo de energía es un delito. Existen herramientas, pero lo más importante es la prevención”

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Respecto a las malas prácticas presentes en la industria eléctrica, el sector trabaja en conjunto con las autoridades para fiscalizar y lograr informar sobre los riesgos, que no sólo son legales ya que pueden llegar a poner en peligro la vida de las personas.

Así lo asegura el director ejecutivo de Empresas Eléctricas, Rodrigo Castillo, quien explica que aunque no cuentan con una cifra generalizada que refleje la situación, permanentemente están monitoreando distintas zonas del país y están atentos a otro tipo de delito: el robo de conductores y transformadores eléctricos.

¿Qué tan relevante es el hurto de energía eléctrica hoy en Chile?

Es una realidad de nuestra industria, así como del mundo. En Chile hemos mejorado mucho nuestras cifras y estándares, y estamos constantemente preocupados del tema pues no sólo compromete los ingresos de las empresas sino que suele estar asociado a conductas de riesgo de parte de quienes hurtan, que pueden implicar graves peligros para su propia vida, la de sus vecinos e incluso de las viviendas.

¿Manejan cifras que reflejen la realidad del sector?

Las cifras son muy distintas entre las empresas y zonas, por lo que no es posible generalizar.

¿Qué están haciendo para evitarlo?

Existe un trabajo preventivo permanente, tanto de chequeos en terreno como de estudios de comportamiento de la demanda que permiten actuar, en coordinación con las autoridades. Además, algunas empresas en coordinación con las autoridades están realizando campañas de comunicaciones para informar y prevenir. Es el caso de Transelec y otras.

¿Existe alguna herramienta legal para combatirlo?

El hurto de energía es un delito, y por supuesto existen herramientas, pero lo más importante es la prevención. A la vez, también estamos muy preocupados y permanentemente coordinados con las autoridades por el creciente fenómeno de robo de conductores (cables) eléctricos de cobre. Este es un tipo de delito que cíclicamente reaparece, que es muy organizado y que implica grandes daños al sistema y la calidad de servicio de las personas.

Fuente: Pulso

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