Laurence Tubiana: “Trump puede decir lo que quiera, pero las plantas de carbón en EEUU siguen cerrando”

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Si hay alguien que sabe sobre la COP21, la reunión que se realizó en Francia en diciembre de 2015 y que dio paso al Acuerdo de París, es Laurence Tubiana.

Se trata de la directora ejecutiva de la Fundación Climática Europea y artífice del famoso tratado firmado en la capital gala para fomentar la descarbonización a nivel global, quien estuvo la semana pasada en Chile, invitada por el Ministerio del Medio Ambiente para dar una clase magistral en el seminario “Chile hacia una Ley de Cambio Climático”. El evento, fue un puntapié inicial para el proceso de elaboración de la Ley Marco de Cambio Climático que el gobierno espera ingresar al Congreso en julio de 2019.

Una de las características de la COP21 fue el énfasis en la participación ciudadana. A casi tres años de este pacto, ¿se ha logrado bajar el tema del cambio climático al ciudadano de a pie?

-Cuando se realizó la COP en Francia, se movilizó mucha gente. Eso quedó y ha aumentado en la sociedad francesa, así como en otros países como España, Alemania e incluso Polonia. Muchos ciudadanos ya ven la relación entre el problema global y su vida diaria, como la polución atmosférica. La movilización ciudadana no ha bajado. La gente está más consciente.

¿Y a nivel de gobiernos?

-Depende un poco de cada país y del contexto nacional. Pero lo que ha sorprendido positivamente, que aunque EEUU decidió retirarse del Acuerdo de París, no ha habido retraso a nivel internacional al respecto. Hay muchos países preparando su ley de cambio climático. Creo que incluso China e India, aumentarán sus compromisos, lo que es algo muy positivo

¿Y qué cosas negativas hay en el proceso?

-Hay una parte importante de la sociedad que se siente excluida por el incremento de la desigualdad, la concentración de riquezas y una clase media que ya no sabe adónde va. En este contexto hay un cuestionamiento si el cambio climático sigue siendo algo sólo de gente muy educada o no. Por eso han surgido muchos movimientos populistas que no quieren que ningún gobierno les diga qué hacer, como ocurrió con el Brexit en Inglaterra. Todo esto puede influir en los compromisos de cambio climático. Incluso, muchas veces esta oposición a la descarbonización es financiada por grupos de extrema derecha tanto en EEUU, como en Rusia, como una política contra la influencia medioambiental liderada por Europa. Estamos en una fase que puede ser positiva, pero hay que tener cuidado de que la gente se involucre activamente y que no quede la idea de que es sólo una decisión de arriba, de las autoridades. En fin, es una verdadera batalla.

¿Cuáles son las herramientas para bajar esto a la ciudadanía?

-Hay varios instrumentos. La institucionalización del tema en el gobierno es clave, así como la generación de programas de investigación y educación. Y claro, cuando hay eventos fuertes de polución atmosférica, inundaciones o sequías, explicar bien de dónde vienen. En China, por ejemplo, funciona bien con la contaminación, por eso están fomentando la electromovilidad.

En ese aspecto, Francia y otros países ya pusieron una fecha donde no se circularán más autos a diésel ¿Es una medida muy difícil de realizar en países como los de América Latina?

-No necesariamente. El diésel tenía ciertas ventajas, pero ya no. Sin embargo, podemos lograr que evolucionen las tecnologías eléctricas, pero aún hay un tema de precio y de crear la infraestructura, que no está resuelto. Pero para las ciudades, seguramente dentro cuatro años, los vehículos eléctricos serán muy competitivos. Incluso, la idea de que en las ciudades francesas no existan autos que nos sean eléctricos al 2040, llegará más temprano. Creo que lo lograremos en 2030.

¿Cuál es la posición de los países petroleros ante esta tendencia?

-En principio han luchado para bloquearlo, pero finalmente se dieron cuenta de que tenían que ceder, ya que vivir de las continuas alzas y bajas del petróleo, además de tener una sociedad que depende fundamentalmente de la extracción de recursos, no es desarrollo. Fue muy interesante la discusión en Arabia Saudita, donde el gobierno y las empresas se dieron cuenta que no iban a desarrollarse si dependían sólo del petróleo. En cuanto a México, tiene que pensarlo bien; y Brasil, la verdad es que no sé dónde va a ir (ríe), sólo espero que sea en una buena dirección.

Muchos países ya ven que si quieren estar en el futuro tienen que moverse. Con qué velocidad, va a depender de cada uno. Claramente, Arabia Saudita no quiere ser de los últimos en cambiar.

Dentro de este ajedrez climático mundial, ¿cuál es la influencia que puede tener el gobierno de EEUU en su incredulidad por la descarbonización en otros países?

-Según encuestas el 65% de norteamericanos apoyan las políticas contra el cambio climático.

Me refiero al gobierno norteamericano, no a la ciudadanía…

-No creo que sea una gran influencia. Estábamos todos expectantes de lo que iba a pasar. Incluso, China, está ocupando el espacio que ha dejado EEUU con respecto a la descarbonización y, a la vez, empujándola. Pero las inversiones en energías renovables son tan grandes que está cambiando al mercado internacionalmente. Por eso, Trump puede decir lo que quiera, pero las plantas de carbón en EEUU siguen cerrándose. El problema es la velocidad.

¿Cómo así?

-La transformación está en marcha, incluso en sectores donde no se pensaba que podía pasar, como el acero, aluminio o el cemento. El problema es que hemos empezado demasiado tarde. Es cierto que el futuro es bajo en carbono o sin carbono, pero la idea es que sea ¡antes del 2100!

¿Cuál es el rol que juega Chile en este panorama, por ejemplo-, con nuestras reservas de litio? ¿Podríamos tener un rol importante en la electromovilidad y descarbonización con este recurso?

-Es una decisión de Chile. Ustedes deciden si quieren vender el litio como lo han hecho con el cobre o bien, hacer algo para desarrollar una tecnología propia. Es el momento preciso, porque o si no, simplemente lo van a vender como materia prima. Es una decisión del gobierno. Es un recurso muy importante a nivel nacional y se lo dije ayer al Presidente Piñera: “No solo para extraerlo, sino incluso, para reciclarlo”. Si juegan bien, pueden hacer muchas cosas. Tienen litio, cobre y mucho sol, pueden hacer todo para ser un líder en energías limpias. El futuro es de ustedes.

O sea, ¿un cambio de mentalidad?

-Claro, pasar de una mentalidad extractivista a una más tecnológica. Y para Latinoamérica esto es clave, porque o si no, todo va a pasar en Asia. Aún no es tan tarde, pero es importante pensar en la seguridad del futuro.

Fuente: Hub Sustentabilidad.

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