Gobierno lanzó ayer su estrategia nacional sobre acuerdo mundial de París, pero aún no está ratificada

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Acuerdo Paris

Cuando se lanzó el acuerdo mundial para enfrentar el cambio climático, hace casi un año en París, 195 países comprometieron una meta: que la temperatura mundial aumente menos de 2 °C hacia 2030.

Chile fue uno de los principales promotores regionales del acuerdo y propuso una de las estrategias locales más ambiciosas: reducir en 30% sus emisiones de gases con efecto invernadero en 15 años. Pero pese a ese entusiasmo inicial, en los hechos el país se ha ido quedando rezagado respecto de otras naciones de la región en ratificar el acuerdo.

Y hoy, cuando ya entra en vigor el plan (con 95 países que ya sobrepasan la contribución de 55% de emisiones, según lo establecieron las bases del acuerdo de París), aún Chile aparece como uno de los que no se suman de lleno al acuerdo internacional. De hecho, solo Ecuador, Colombia, Venezuela, Guatemala y Surinam están en la misma situación en la región. El resto de los países americanos, incluido Estados Unidos (largamente contrario a protocolos previos, como Kyoto y Copenhague), ya se han unido a la estrategia global.

Álex Godoy, investigador y director del programa de Magíster en Gestión de la Sustentabilidad de la Universidad del Desarrollo, dice que con ese rezago Chile da una señal de poco compromiso con el mundo. “Pese a que Chile no es un gran emisor de gases de efecto invernadero, ha sido siempre un país progresista en estos temas. No aporta, entonces, que Chile no haya ratificado el acuerdo.

El Gobierno parece tener otras prioridades y no ha dado relevancia a este tema. Si fuese tema, la ratificación estaría en proceso de aprobación. Hay mucho verso y poca práctica”, critica. Frente a esta situación, el Gobierno optó por fijar suma urgencia a la discusión del proyecto de ley que ratifica el documento firmado por la Presidenta Michelle Bachelet en septiembre pasado en la ONU.

La iniciativa ingresó la semana pasada a la Cámara de Diputados y hoy está en discusión en la comisión de Relaciones Internacionales de la corporación. El ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier, descarta que el retraso genere efectos negativos. “Tenemos un compromiso internacional tremendamente activo y participativo.

En la cumbre de cambio climático de Marrakesh, que es la tercera asistirá también por tercera vez un Presidente de Chile. También el país es el autor de la incorporación de la adaptación del acuerdo de París. Celebramos que los grandes emisores hayan ratificado el acuerdo y nosotros vamos a cumplir con el plazo de firma, que rige hasta abril de 2017”. Una vez que se produzca la firma, el país deberá implementar sus estrategias y revisarlas en 2020. A juicio de Godoy, si bien el plan de adaptación propuesto por Chile es ambicioso, “para el nivel de desarrollo que tiene el país, se pueden profundizar medidas, porque en energía las reformas realizadas por el ministro Máximo Pacheco ya nos hizo profundizar en gas natural y energías más competititivas y con eso Chile ya puede avanzar en la meta sin mucho esfuerzo”. Al respecto, el ministro Badenier dice que en cuatro años se revisará la contribución nacional y habrá oportunidad para proponer nuevas medidas.

Estrategia vegetacional

Ayer el Gobierno lanzó la estrategia que se implementará para evitar la forestación y aumentar la superficie de bosques en el país. El director de la Conaf, Aarón Cavieres, dijo que el plan establece una meta de 140 mil hectáreas de forestación con acento en especies nativas. A ello se suman 30 mil hectáreas de restauración, “especialmente en zonas afectadas por incendios forestales y 16 mil hectáreas de manejo de bosque para la producción de leña seca y sustentable”, afirmó. Con esto se busca captar cerca de 600 mil toneladas de CO2 hacia 2030. “En las próximas décadas tenemos que adaptarnos y necesitamos innovación tecnológica.

Es una situación más restrictiva del punto de vista de recursos naturales, pero lo es aún más desde las demandas de la sociedad”, señaló el ministro de Agricultura, Carlos Furche. Para implementar este programa, se considera un presupuesto de US$ 433 millones. De ese monto, el 16% son costos asociados con diversas instituciones. El restante 84% dependerá del financiamiento de distintas fuentes nacionales e internacionales. El ministro Badenier dice que, en este sentido, se han gestionado fondos verdes del clima que disponen organismos internacionales.

Fuente: emol.com

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